Querido(a) amigo(a):
Desde que descubrimos que la pobreza no es una fatalidad, sino el resultado de múltiples desigualdades sociales que caracterizan nuestras sociedades, se han desplegado tesoros de energía, dinero e imaginación para acabar con este mal de nuestro siglo. Con un real éxito donde se ha podido diagnosticar de manera acertada el mal, combatirlo con determinación y con los recursos, todos los recursos movilizados para ello.
Pero este éxito no es total puesto que aún hoy en día, a pesar de todos estos esfuerzos, millones de personas siguen sin poder comer y viven todavía en condiciones infrahumanas. Millones de niños mueren antes de haber cumplido los cinco años. Todos los que sobreviven no siempre van al colegio, niñas sobre todo, y son vendidos por sus padres a traficantes de todo tipo para ser explotados como mano de obra en grandes plantaciones de caco, o en chalets de ciudades africanas. Millones de personas no reciben cuidados adecuados cuando enferman. Millones de adolescentes cometen infanticidios, mueren a causa de abortos clandestinos, o ven su porvenir y vida truncados a causa de embarazos no deseados. Durante los pocos minutos que dedicarás a leer este mensaje, cuatro o cinco mujeres fallecerán al dar a luz, una pérdida emocional y económicamente costosa tanto para las víctimas y sus familias como para sus comunidades y países. Aún hoy en día, millones de personas deben conformarse con beber agua del río, y satisfacer sus necesidades biológicas al aire libre, con todos los riegos que ello supone!
Querido(a) amigo(a),
A pesar de este cuadro, permanecemos optimistas. ¿Por qué? Me preguntarás. Primero porque sabemos en adelante que la solución a todo esto existe: reforzar las capacidades de las poblaciones que la violencia familiar, social, económica y estructural silencia y sumerge en la pobreza, para que puedan hablar, vivir libremente y tomar sus responsabilidades en la gestión de sus comunidades. Se trata, más concretamente, de promover las tres principales causas de desigualdades entre los sexos, esto es, los derechos, los recursos y la participación. Segundo porque un trabajo increíble está siendo realizado por AFFAMIR y otros actores de desarrollo para traer esta solución de manera sostenible. Y, por fin, porque tenemos la voluntad y la fuerza necesarias para continuar librando estas otras guerras que nos esperan y constituyen un desafío para todos.
Lo único que falta es el dinero. Inversiones consistentes para formar a las poblaciones, las mujeres sobre todo, y facilitar su acceso tanto a las esferas de toma de decisión como a los bienes y factores de producción; educar a todos los niños, facilitar el acceso de los jóvenes a la información relativa a su sexualidad, y el de los jóvenes no escolarizados a la formación y al empleo, estas inversiones producirían beneficios económicos y humanos directos puesto que la discriminación de las mujeres, la no escolarización de los niños, la delincuencia y la prostitución, las muertes provocadas por el sida y otras enfermedades sexualmente transmisibles cuestan demasiado caros para sus víctimas, sus familias, sus comunidades y países.
Todas las poblaciones que apoyamos y acompañamos tienen el poder de cambiar su vida. En este momento muy significativo en que nos preparamos para acoger el año nuevo, quisiera invitarte, querido(a) amigo(a), que continuáramos a trabajar juntos no sólo para ayudar a estas poblaciones a tomar consciencia de este poder que tienen, sino también a tomar y transformarlo en acción. Tenemos el poder de hacerlo. ¡No lo olvides!
¡Que el año 2009 nos traiga felicidad, salud y, sobre todo, paz y más justicia para nuestro mundo tan maltratado!
Dre. Céline Clémence MAGNECHE NDE SIKA
Coordinadora AFFAMIR – Camerún
Desde que descubrimos que la pobreza no es una fatalidad, sino el resultado de múltiples desigualdades sociales que caracterizan nuestras sociedades, se han desplegado tesoros de energía, dinero e imaginación para acabar con este mal de nuestro siglo. Con un real éxito donde se ha podido diagnosticar de manera acertada el mal, combatirlo con determinación y con los recursos, todos los recursos movilizados para ello.
Pero este éxito no es total puesto que aún hoy en día, a pesar de todos estos esfuerzos, millones de personas siguen sin poder comer y viven todavía en condiciones infrahumanas. Millones de niños mueren antes de haber cumplido los cinco años. Todos los que sobreviven no siempre van al colegio, niñas sobre todo, y son vendidos por sus padres a traficantes de todo tipo para ser explotados como mano de obra en grandes plantaciones de caco, o en chalets de ciudades africanas. Millones de personas no reciben cuidados adecuados cuando enferman. Millones de adolescentes cometen infanticidios, mueren a causa de abortos clandestinos, o ven su porvenir y vida truncados a causa de embarazos no deseados. Durante los pocos minutos que dedicarás a leer este mensaje, cuatro o cinco mujeres fallecerán al dar a luz, una pérdida emocional y económicamente costosa tanto para las víctimas y sus familias como para sus comunidades y países. Aún hoy en día, millones de personas deben conformarse con beber agua del río, y satisfacer sus necesidades biológicas al aire libre, con todos los riegos que ello supone!
Querido(a) amigo(a),
A pesar de este cuadro, permanecemos optimistas. ¿Por qué? Me preguntarás. Primero porque sabemos en adelante que la solución a todo esto existe: reforzar las capacidades de las poblaciones que la violencia familiar, social, económica y estructural silencia y sumerge en la pobreza, para que puedan hablar, vivir libremente y tomar sus responsabilidades en la gestión de sus comunidades. Se trata, más concretamente, de promover las tres principales causas de desigualdades entre los sexos, esto es, los derechos, los recursos y la participación. Segundo porque un trabajo increíble está siendo realizado por AFFAMIR y otros actores de desarrollo para traer esta solución de manera sostenible. Y, por fin, porque tenemos la voluntad y la fuerza necesarias para continuar librando estas otras guerras que nos esperan y constituyen un desafío para todos.
Lo único que falta es el dinero. Inversiones consistentes para formar a las poblaciones, las mujeres sobre todo, y facilitar su acceso tanto a las esferas de toma de decisión como a los bienes y factores de producción; educar a todos los niños, facilitar el acceso de los jóvenes a la información relativa a su sexualidad, y el de los jóvenes no escolarizados a la formación y al empleo, estas inversiones producirían beneficios económicos y humanos directos puesto que la discriminación de las mujeres, la no escolarización de los niños, la delincuencia y la prostitución, las muertes provocadas por el sida y otras enfermedades sexualmente transmisibles cuestan demasiado caros para sus víctimas, sus familias, sus comunidades y países.
Todas las poblaciones que apoyamos y acompañamos tienen el poder de cambiar su vida. En este momento muy significativo en que nos preparamos para acoger el año nuevo, quisiera invitarte, querido(a) amigo(a), que continuáramos a trabajar juntos no sólo para ayudar a estas poblaciones a tomar consciencia de este poder que tienen, sino también a tomar y transformarlo en acción. Tenemos el poder de hacerlo. ¡No lo olvides!
¡Que el año 2009 nos traiga felicidad, salud y, sobre todo, paz y más justicia para nuestro mundo tan maltratado!
Dre. Céline Clémence MAGNECHE NDE SIKA
Coordinadora AFFAMIR – Camerún